Durante la reciente feria del How’s next en Paris y paseando por Champs elissés me sorprendieron las fuertes colas para poder acceder a la tienda de Abercombrie. Ya conocía la marca y soy poco afín a sus productos, pero, ante la extensa cola, pensé que el interior iba a sorprenderme y decidí hacer la cola.
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| Entrada tienda Abercrombie en Paris |
El resultado fue un conjunto de emociones, entre la que destaco la decepción y la convicción de que la marca vende únicamente humo.
Yo sentí las siguientes emociones:
Atracción, sin duda, ya que como yo, millones de visitantes deciden esperar una media de 30 minutos en la calle para poder entrar y ver el espectáculo. El objetivo de la marca es claro, llamar la atención (gente atrae a gente) y favorecer la venta impulsiva dentro de la tienda, ya que si has estado 30 minutos esperando, tu predisposición hacia la compra ha se ha ido incrementado.
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| Entrada tienda Abercrombie en Paris |
Impacto; la tienda es una mezcla entre museo, Showroom y discoteca. Un equipo de venta impresionante, chicos y chicas guapos bailando al son de la fuerte música pero poco atentos a las demandas de los clientes.
Indiferencia hacia el producto, hay pocas referencias, muy pocas y se repiten constantemente en cada piso. El diseño muy básico, su diferenciación son los grandes logos y el precio excesivamente alto.
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| Tienda Abercrombie en Paris |
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| Tienda Abercrombie en Paris |
Decepción, ya que después de estar esperando en la calle, descubres que dentro de la tienda hay pocos clientes, o sea, la cola está provocada para llamar la atención. Pocos clientes comprando y la cajas vacías.
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| Tienda Abercrombie en Paris |
Estoy seguro que la decepción no es solo mía, ya que la empresa ha gastado una fortuna en el local, inversión de mobiliario y altos alquileres, junto con equipo extenso y costoso para conseguir bajas tasas de transformación y imagino que el resultado es poca venta, eso sí, seguro que con unos márgenes altísimos.
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| Exterior tienda Abercrombie en Paris |